
Lunes VI Semana de Pascua
Lunes VI Semana de Pascua-Ciclo A
11/Mayo/2026| Evangelio y Reflexión
Evangelio según San Juan 15, 26-16,4a
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Palabra de Dios
Reflexión:
Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos al Evangelio de hoy.
En este lunes de la sexta semana de Pascua, el Señor nos regala unas palabras profundamente consoladoras. Jesús habla a sus discípulos y les anuncia que vendrán momentos difíciles. Les habla de persecuciones, de rechazo, de pruebas… pero no los deja solos.
Les promete el Espíritu Santo.
Y esto es hermoso, porque el cristianismo no consiste simplemente en cumplir normas o practicar tradiciones. La fe cristiana es vivir acompañados por Dios.
Muchas veces nosotros también sentimos miedo. Nos preocupamos por el futuro, por la familia, por la salud, por los problemas económicos o por las situaciones que no entendemos. Y en medio de todo eso, podemos sentirnos débiles.
Pero Jesús hoy nos recuerda algo importante: no caminamos solos.
El Espíritu Santo es la presencia viva de Dios dentro de nosotros. Él consuela, fortalece, ilumina y sostiene.
Cuántas veces, incluso en medio de una gran dificultad, sentimos una paz inexplicable… una fuerza interior… una palabra que toca el corazón… una luz que aparece cuando parecía que todo estaba oscuro. Ahí está actuando el Espíritu Santo.
Quizás el gran problema de nuestro tiempo es que vivimos demasiado distraídos y escuchamos poco a Dios.
Tenemos ruido constantemente: teléfonos, noticias, preocupaciones, ansiedad… y el alma termina cansada.
Por eso el Evangelio de hoy es también una invitación a hacer silencio interior.
A veces basta detenernos unos minutos, respirar profundamente y decir:
“Espíritu Santo, ven.”
“Señor, ayúdame.”
“Dame fuerza.”
Y Dios actúa.
No siempre cambia inmediatamente las circunstancias, pero sí cambia nuestro corazón para poder enfrentarlas.
Hoy también Jesús nos recuerda que ser cristiano no significa que nunca tendremos dificultades. Significa que incluso en las dificultades, Dios permanece con nosotros.
Qué importante es recordar esto.
Porque muchas personas abandonan la fe cuando llegan las pruebas. Y sin embargo, precisamente ahí es donde más necesitamos permanecer cerca del Señor.
Pidamos hoy la gracia de dejarnos conducir por el Espíritu Santo.
Que Él nos dé serenidad en medio de la tormenta, esperanza en medio del cansancio y fidelidad en medio de las pruebas.
Y que María Santísima, mujer llena del Espíritu Santo, nos acompañe siempre en el camino de la fe.
Amén.
