Jueves IX Semana de Tiempo Ordinario

Jueves IX Semana de Tiempo Ordinario

June 04, 20263 min read

Jueves IX Semana del Tiempo Ordinario-Ciclo A

4/Junio/2026

🎧 Escucha el Evangelio de hoy

Evangelio según san Marcos (12, 28-34):

«No hay mandamiento mayor que éstos.»

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

«¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Respondió Jesús:

«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser."

El segundo es éste:

"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

No hay mandamiento mayor que éstos.»

El escriba replicó:

«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de Él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

«No estás lejos del Reino de Dios.»

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

R/. Gloria a ti, Señor Jesús.


✨Reflexión:

Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos al Evangelio de hoy.

El Evangelio de hoy nos conduce al corazón mismo de la vida cristiana. Un escriba se acerca a Jesús con una pregunta que parecía sencilla, pero que encerraba una gran profundidad: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?»

En tiempos de Jesús existían centenares de normas y preceptos religiosos. Muchas personas se preguntaban cuáles eran los más importantes y cuáles debían observarse con mayor atención. Jesús responde con una claridad extraordinaria y resume toda la Ley en dos mandamientos inseparables: amar a Dios y amar al prójimo.

No son dos amores distintos. En realidad forman una única realidad. No podemos decir que amamos a Dios si despreciamos a nuestros hermanos. Tampoco podemos amar auténticamente al prójimo si nuestro corazón permanece cerrado al amor de Dios.

Jesús nos invita a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. Es decir, con toda nuestra existencia. No se trata de ofrecerle solamente algunos momentos del día o algunos espacios de nuestra vida. El Señor desea ocupar el centro de nuestro corazón.

Pero inmediatamente añade el segundo mandamiento: amar al prójimo como a uno mismo. Aquí se pone a prueba la autenticidad de nuestra fe. El amor a Dios se hace visible en la paciencia con nuestra familia, en la comprensión hacia quien piensa diferente, en el perdón que ofrecemos y en la ayuda que brindamos a quien nos necesita.

Vivimos en una sociedad donde con frecuencia se habla mucho de amor, pero pocas veces se entiende su verdadero significado. El amor cristiano no es simplemente un sentimiento pasajero. Es una decisión diaria de buscar el bien del otro, incluso cuando supone sacrificio.

Por eso Jesús afirma que estos dos mandamientos valen más que todos los sacrificios y ofrendas. Dios no busca solamente prácticas religiosas externas; busca corazones transformados por el amor.

Hoy podemos preguntarnos sinceramente: ¿ocupa Dios el primer lugar en mi vida? ¿Se refleja ese amor en mi trato con los demás? ¿Soy instrumento de paz, reconciliación y esperanza para quienes me rodean?

Si vivimos estos dos mandamientos, estaremos recorriendo el camino seguro hacia el Reino de Dios.

Y quizás también nosotros podamos escuchar un día aquellas hermosas palabras que Jesús dirigió al escriba:

«No estás lejos del Reino de Dios.»

Amén.


🙏 Oremos

Señor Jesús, enséñanos a amarte con todo nuestro corazón y a reconocer tu presencia en cada hermano. Que nuestras palabras, nuestras acciones y nuestras decisiones estén siempre inspiradas por el amor que viene de ti. Haznos constructores de paz y testigos de tu misericordia en medio del mundo.

Amén.


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